El mercado interno pierde el equivalente a más de 105 millones de botellas de vino en un año y vuelve a niveles que no se registraban desde la pandemia
El consumo de vino en España mantiene su tendencia descendente. La demanda interna se situó en 8,96 millones de hectolitros en los doce meses terminados en julio, un 8,1% menos que los 9,76 millones contabilizados en el mismo periodo interanual del año anterior.
La caída supone una reducción cercana a los 80 millones de litros de vino y equivale, tomando como referencia botellas de 0,75 litros, a unas 105,5 millones de unidades menos consumidas en el mercado español en apenas un año.
El dato sitúa además el consumo aparente de vino por debajo de los nueve millones de hectolitros por primera vez desde la pandemia, un umbral que refleja la intensidad de la contracción que atraviesa la demanda nacional.
El consumo de vino vuelve a niveles de la pandemia
La evolución acumulada entre agosto de 2025 y julio de 2026 confirma que la pérdida de volumen sigue abierta. El mercado español no solo se mantiene por debajo de los diez millones de hectolitros, sino que ha descendido ahora a una cota que no se observaba desde los años marcados por la pandemia.
En términos de volumen, el consumo aparente de vino pasó de aproximadamente 976 millones de litros a unos 896 millones. La diferencia ronda los 80 millones de litros, aunque debe considerarse una aproximación debido al redondeo utilizado en los datos acumulados.
Más allá de esa precisión estadística, la evolución interanual muestra una tendencia clara: el mercado interior absorbe significativamente menos vino que hace un año.
Más de 105 millones de botellas de vino menos
La magnitud del descenso resulta especialmente visible al trasladar los hectolitros a una medida habitual para el consumidor. Los cerca de 80 millones de litros perdidos equivalen a aproximadamente 105,5 millones de botellas de vino de 0,75 litros.
Esta comparación permite dimensionar una caída que se produce, además, sobre una base que ya se encontraba por debajo de los diez millones de hectolitros. El descenso de 9,76 a 8,96 millones refuerza así la percepción de un debilitamiento sostenido del consumo de vino en España.
Qué significa el consumo aparente de vino
El indicador utilizado para medir esta evolución es el denominado consumo aparente, que no debe confundirse con las ventas directas registradas en supermercados, restaurantes, bares o tiendas especializadas.
Su cálculo se basa en los movimientos, salidas y balances del sector vitivinícola, por lo que permite conocer la evolución general del vino absorbido por el mercado interno. Sin embargo, no identifica de forma independiente cuánto corresponde a cada canal de comercialización.
Por este motivo, la reducción del consumo aparente señala una menor absorción de vino en España, aunque por sí sola no permite determinar si el ajuste se concentra principalmente en la alimentación, la hostelería, el comercio especializado u otros ámbitos.
Un indicador que confirma la debilidad de la demanda interna
Los datos corresponden a un acumulado móvil de doce meses hasta julio, una metodología que permite comparar periodos homogéneos y reducir el efecto de las oscilaciones que pueden producirse de un mes a otro.
Esta perspectiva muestra que el retroceso del consumo de vino no responde únicamente a una fluctuación puntual. La caída del 8,1% en doce meses y la ruptura del umbral de los nueve millones de hectolitros sitúan al mercado español ante uno de sus registros más bajos de los últimos años.
La evolución de los próximos meses permitirá comprobar si el consumo de vino consigue estabilizarse o si la contracción de la demanda interna continúa profundizándose.












