La Federación Española del Vino (FEV) considera un “grave error estratégico” que la financiación pública máxima para las acciones de promoción del sector vitivinícola vuelva al 50%, después de que en marzo se hubiera acordado elevarla hasta el 60%. La organización advierte de que la decisión llega en un momento especialmente delicado para las bodegas españolas, marcado por las dificultades en numerosos mercados internacionales.
La Federación Española del Vino (FEV) cuestiona la marcha atrás en las ayudas
La última Conferencia Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural ha dejado sin efecto el incremento de la intensidad de ayuda destinado a la promoción del vino que había sido aprobado apenas unos meses antes.
Tras la votación celebrada, el porcentaje máximo de financiación pública para estas actuaciones regresará al 50%, frente al 60% acordado previamente. La decisión se produjo después de la impugnación del primer acuerdo por parte de La Rioja.
Diez comunidades autónomas votaron posteriormente en contra de mantener el incremento: Galicia, Andalucía, Cantabria, La Rioja, Región de Murcia, Comunitat Valenciana, Castilla-La Mancha, Extremadura, Islas Baleares y Comunidad de Madrid. Otras ocho comunidades defendieron conservar el nivel de apoyo del 60%.
Para la Federación Española del Vino (FEV), esta rectificación resulta especialmente preocupante porque se produce en sentido contrario a la orientación adoptada en Europa a través del denominado ‘Paquete Vino’, aprobado por el Parlamento Europeo.
Preocupación por el comercio exterior del vino español
La organización empresarial sitúa el debate en un contexto de dificultades para el sector. Según señala, los principales indicadores del comercio exterior muestran una evolución negativa en numerosos mercados internacionales, por lo que considera que la promoción y la búsqueda de nuevas oportunidades comerciales deberían ocupar un lugar prioritario en las políticas públicas.
José Luis Benítez, director general de la Federación Española del Vino (FEV), sostiene que reducir estos recursos resulta difícil de entender precisamente cuando las bodegas necesitan reforzar su presencia internacional y recuperar dinamismo comercial.
“La promoción no es un gasto sino una inversión necesaria para generar valor, sostener el empleo, consolidar la actividad económica de las zonas rurales y garantizar la viabilidad de miles de bodegas que dependen de su capacidad para vender sus productos en mercados cada vez más competitivos”, afirma Benítez.
La reducción del 60% al 50% genera incertidumbre entre las bodegas
Uno de los puntos que más preocupa a la Federación Española del Vino (FEV) es el cambio de criterio después de que el incremento de las ayudas hasta el 60% ya hubiera sido acordado.
La organización asegura, además, que había tenido conocimiento de la emisión de resoluciones de ayuda al amparo del acuerdo anterior. A su juicio, modificar ahora el porcentaje transmite un mensaje contradictorio y genera incertidumbre en un sector que necesita estabilidad para planificar inversiones y estrategias comerciales a medio plazo.
El problema, por tanto, no se limita al volumen de financiación disponible. La FEV pone también el foco en la previsibilidad de las políticas públicas y en su influencia sobre las decisiones empresariales de las bodegas.
La FEV pide priorizar mercado, internacionalización e innovación
La Federación Española del Vino (FEV) muestra también su preocupación por la posibilidad de que algunas administraciones autonómicas reorienten recursos hacia medidas como el arranque de viñedo o la reducción del potencial productivo, en detrimento de los instrumentos destinados a favorecer la comercialización del vino ya elaborado.
La organización reconoce las competencias y prioridades de cada territorio, pero defiende un modelo que no se apoye exclusivamente en reducir capacidad productiva. Su planteamiento pasa por reforzar políticas orientadas a crear valor, impulsar la internacionalización, fomentar la innovación y estimular la demanda.
En este contexto, la FEV reclama a las comunidades autónomas que reconsideren su posición y pide al Gobierno que simplifique la gestión y justificación de las ayudas a la promoción. La Federación advierte de que la complejidad administrativa está provocando que cada vez más bodegas renuncien a solicitarlas.
“El vino español necesita más mercado, no menos viñedo”
La Federación Española del Vino (FEV) centra así su posición en la necesidad de reforzar la capacidad comercial de las empresas, especialmente de las pequeñas y medianas bodegas, que disponen de menos recursos propios para competir fuera de España.
“El vino español necesita más mercado, no menos viñedo. Necesita más herramientas para competir, más apoyo a la promoción y más ambición comercial”, concluye José Luis Benítez.
Para la organización, disminuir el respaldo público a las acciones promocionales supone debilitar uno de los instrumentos de la política vitivinícola con capacidad para generar retornos directos para las bodegas. Su petición es mantener una estrategia que facilite la apertura de mercados y permita al vino español competir con mayor fortaleza en el escenario internacional.









