El nuevo proyecto de José Polo y Toño Pérez nace en el 40 aniversario de Atrio y destinará sus beneficios a la Fundación Atrio
El Restaurante Atrio abre una nueva etapa en su universo gastronómico con el lanzamiento de su primer vino, una iniciativa solidaria firmada por uno de los nombres más influyentes de la enología española: Telmo Rodríguez. El proyecto llega en un momento especialmente simbólico para la casa, coincidiendo con el 40 aniversario de la apertura del restaurante fundado por José Polo y Toño Pérez, consolidado hoy como una referencia internacional de la alta cocina, la hospitalidad y la cultura del vino.
El nuevo vino de Atrio es un Ribera del Duero procedente de viñedos de Matallana, en Burgos, y nace como una alianza que va más allá de lo gastronómico. Los beneficios obtenidos con su venta se destinarán a financiar los proyectos sociales, culturales y solidarios impulsados por la Fundación Atrio, la entidad desde la que Polo y Pérez canalizan su compromiso con el entorno y con distintas iniciativas de impacto social.
Restaurante Atrio refuerza su vínculo histórico con el vino
La presentación de este vino supone un nuevo paso en la trayectoria de Atrio, una marca asociada desde hace décadas a la excelencia culinaria, al lujo hotelero y a una de las bodegas más admiradas de Europa. La relación del Restaurante Atrio con el vino forma parte esencial de su identidad: su cava no solo ha acompañado la evolución gastronómica del proyecto, sino que se ha convertido en uno de sus grandes emblemas.
Con esta primera etiqueta propia, José Polo y Toño Pérez incorporan una nueva dimensión a ese legado. No se trata únicamente de sumar una referencia más a su bodega, sino de crear un vino con identidad Atrio: cuidado, singular, vinculado al territorio y con un propósito solidario.
La iniciativa también llega después de una etapa en la que Atrio estuvo situado en el foco mediático internacional por el conocido robo de su bodega. Superado aquel episodio, el restaurante mira al futuro con nuevos proyectos, reforzando su vocación de excelencia y su capacidad para transformar cada capítulo de su historia en impulso creativo.
Un Ribera del Duero “goloso, aterciopelado y ligero”
La primera añada del vino ya ha comenzado a darse a conocer públicamente. El encargado de presentarla ha sido José Luis Paniagua, sumiller principal de Atrio, a través de los canales sociales del establecimiento.
Paniagua ha definido el nuevo vino como “goloso, aterciopelado y ligero”, tres rasgos que resumen el perfil de una etiqueta llamada a convertirse en una nueva seña de identidad de la casa. Con el carácter propio de la Ribera del Duero y la mirada precisa de Telmo Rodríguez, el vino nace con ambición gastronómica, pero también con una clara vocación de compromiso.
Telmo Rodríguez, una firma clave para el primer vino de Atrio
La elección de Telmo Rodríguez para firmar el primer vino del Restaurante Atrio refuerza el peso simbólico del proyecto. Nacido en Irún en 1962, Rodríguez es una de las figuras más respetadas e influyentes del vino español. Al frente de la bodega familiar Remelluri, en Rioja Alta, y de la Compañía de Vinos Telmo Rodríguez, ha desarrollado una trayectoria marcada por la recuperación de viñedos viejos, la defensa del territorio y la elaboración de vinos con identidad propia.
Formado en Burdeos y Bilbao, el bodeguero vasco ha construido un discurso enológico basado en la autenticidad, la calidad y el respeto por los vinos de pueblo. Su trabajo se extiende por zonas como Valdeorras, Ribera del Duero, Málaga, Gredos y Rioja Alavesa, con proyectos que han contribuido a renovar la mirada sobre el vino español dentro y fuera del país.
Uno de sus hitos recientes fue la entrada de Yjar 2017 en La Place de Bordeaux, el histórico mercado francés conocido como el “Wall Street del vino”. Aquel movimiento situó a un vino español en uno de los circuitos internacionales más prestigiosos y abrió una nueva puerta para la proyección global de grandes referencias nacionales.
Atrio celebra 40 años con una mirada puesta en el futuro
El lanzamiento del primer vino propio del Restaurante Atrio coincide con una fecha clave: los 40 años de la apertura del restaurante. Cuatro décadas después, José Polo y Toño Pérez continúan ampliando los límites de un proyecto que ha sabido unir cocina, vino, arquitectura, hotelería, cultura y compromiso social.
Este nuevo Ribera del Duero resume buena parte de esa trayectoria. Nace desde la amistad y la admiración profesional hacia Telmo Rodríguez, se apoya en la tradición vinícola que siempre ha acompañado a Atrio y proyecta sus beneficios hacia la labor de la Fundación Atrio.
En un momento de celebración y renovación, Atrio suma así una nueva pieza a su universo: un vino propio, solidario y con firma de autor, concebido para prolongar en la copa la identidad de una de las casas más singulares de la gastronomía española.











